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Cálculos urinarios

La formación de cálculos urinarios ocurre por la precipitación de las sustancias disueltas en la orina

Hay muchas sustancias que el cuerpo desprende porque no necesita. Dichas sustancias se disuelven en agua y se expulsan en forma de orina, pero si ésta es muy concentrada, las sustancias pueden precipitar: primero en forma de cristales y después en forma de cálculos urinarios.

El tamaño de los cálculos puede variar desde uno a varios centímetros de diámetro. Hay veces que se forma solo una pierda y en otras ocasiones más de una.

Normalmente aparecen en personas de más de treinta años y es más frecuente en hombres.

Los cálculos urinarios se desprenden del riñón y descienden por el uréter hasta la vejiga pudiendo provocar un cólico nefrítico, es decir, un cuadro doloroso que se caracteriza por la aparición repentina de dolor lumbar en un costado que se irradia hacia la ingle de ese mismo lado y que además se acompaña de sudores, nauseas y vómitos. Incluso hay mucha gente que asegura que es «un dolor peor que un parto».

Los cálculos se pueden expulsar espontáneamente, bajando hacia la vejiga y saliendo por la uretra al exterior, pero si esto no se produce entonces hay que tratarlos mediante cirugía, bien con Litotricia Extracorpórea con ondas de choque, Ureteroscopia/litotricia con láser de Holmio o mediante Cirugía Percutánea Renal con láser de Holmio.

Ureteroscopia con láser de holmio

Actualmente, el tratamiento de los cálculos urinarios se puede realizar de forma mínimamente invasiva gracias a las técnicas endourológicas (la ureteroscopia, la cirugía intrarrenal retrógrada o la nefrolitotomía percutánea).

Para llevarlo a cabo es necesario un dispositivo que rompa de forma eficaz y de una manera segura los cálculos. Y esto se ha conseguido con el láser de Holmio, en la actualidad considerado como la referencia más efectiva y segura (sin daño de los tejidos).

Dicho láser permite romper las piedras de cualquier composición y en cualquier localización del aparato urinario con el menor daño tisular posible. De esta forma se evitan las grandes incisiones que se realizaban unos años atrás, permitiendo la pronta recuperación e incorporación a la vida habitual del paciente.

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