El jugador de balonmano José Javier Hombrados ha sido operado con éxito del menisco interno y del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda en la Clínica CEMTRO este martes. Se prevé que el capitán de la selección española y del BM Atlético de Madrid esté entre seis y siete meses de baja, por lo que se perderá el Mundial que se celebrará en enero en Sevilla, después de la lesión sufrida este domingo en un partido de Liga de Campeones.
Hombrados ha sido sometido a “una reconstrucción del ligamento cruzado anterior y también le han suturado el cuerno exterior del menisco interno”, ha explicado el doctor Pedro Guillén, jefe de Traumatología de Clínica CEMTRO, quien ha dirigido la operación. El ligamento se ha reconstruido con un tendón autólogo (del propio jugador), llamado pata de ganso. El doctor Guillén, que ha dirigido la intervención junto a los doctores Vicente Concejero e Isabel Guillén, ha explicado que «todo ha salido muy bien». Este miércoles recibirá el alta y se marchará a casa para comenzar su recuperación.
“Jota ha estado en todo momento consciente y ha sido muy valiente. Lo ha visto todo. Se le ve fuerte, es un campeón. Tiene una rodilla muy buena”, ha comentado el doctor Guillén. En 8 días ya podrá apoyar y «en la cuarta o quinta semana, según su evolución, podrá dejar las muletas”, asegura. Esta noche el capitán se quedará ingresado en la Clínica CEMTRO y el miércoles por la mañana recibirá el alta para marcharse a casa a descansar y comenzar su recuperación.
Esta cirugía se realiza por artroscopia, mediante dos o tres incisiones (cada una de 1 cm.) practicadas en la rodilla. El ligamento cruzado anterior roto se deshace como el trenzado de una cuerda y no se puede curar por si mismo, por lo que debe sustituirse por un injerto obtenido del mismo paciente y de la misma rodilla lesionada. En determinados casos se puede utilizar injerto de banco de huesos. El injerto implantado adopta las mismas características de un ligamento a partir del quinto o sexto mes de la intervención.
Causas de la lesión
La lesión del ligamento cruzado anterior suele producirse con el pie bloqueado en el suelo y torsión de rodilla con rotación interna de la tibia. También se puede dar con la frenada en seco durante la carrera, en la recepción de un salto (como le sucedió a Juan José Hombrados) y en la hiperextensión y rotación interna rodilla, sobre todo en las lesiones de baja velocidad.
La indicación quirúrgica depende de diversos factores, como el grado de actividad física ya que la exigencia mecánica a la rodilla es distinta. Algunas lesiones, como la asociación de la afectación del ligamento lateral interno, o las fracturas trabeculares por si solas, no requieren intervención, aunque se acompañen una gran inflamación articular y déficit de la movilidad articular.
En estos casos «es preferible primero ganar la rodilla con rehabilitación, y una vez resueltas estas lesiones asociadas, si la rodilla queda inestable, se repara o sustituye el ligamento cruzado anterior roto», explica el doctor Pedro Guillén. En cada deporte la exigencia mecánica de la rodilla varía. En el ciclismo de ruta, por ejemplo, no se precisa la función del ligamento cruzado anterior, ya que el movimiento es continuo en un solo plano y sin giros. Sin embargo, en los deportes de colisión, contacto y en aquellos en que se necesita los cambios de dirección en la carrera, pivotar sobre la rodilla, saltos o frenadas en seco, como en el fútbol, el baloncesto o el balonmano, es necesario que el ligamento cruzado anterior retenga la rodilla y frene la traslación de la tibia sobre el fémur.
A juicio del doctor Guillén, la técnica quirúrgica debe cumplir ciertos requisitos: tejido (o plastia) de suficiente tamaño, colocada en su sitio anatómico, con una tensión adecuada y con una fijación firme y que garantice durante las primeras semanas después de la cirugía el mantenimiento de la tensión, hasta que por la cicatrización y la reparación biológica natural se integre y solidarice en el hueso del paciente.