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Colelitiasis (piedras en la vesícula) y colecistectomía

La colelitiasis o formación de cálculos en la vesícula biliar, es una de las patologías más frecuentes del aparato digestivo, si bien en la mayor parte de los casos (80%) no dan ninguna molestia

Introducción

La vesícula biliar es un saco en forma de pera, rodeado de una pared muscular, que se sitúa en el lado derecho del abdomen, en la zona superior. Guarda y concentra la bilis, que es un líquido producido por el hígado y necesario para digerir las grasas y absorber algunas vitaminas.

Después de las comidas, la vesícula se contrae y expulsa la bilis al tubo digestivo.

Los cálculos biliares son colecciones de material sólido que se forman en el interior de la vesícula biliar, generalmente por depósitos de colesterol o de pigmentos. Suponen una de las principales patologías del aparato digestivo, aunque en gran parte de los casos son asintomáticas y no producen ninguna enfermedad.

Las piedras o cálculos en la vesícula son más frecuentes en mujeres, especialmente después de los 50 años y con historia familiar de cálculos. También aumenta su incidencia en el embarazo y en personas que toman estrógenos orales; en personas que hace ayunos frecuentes; en personas que no hacen ejercicio físico; y en cirróticos.

Gran parte de la población normal presenta cálculos biliares o piedras en la vesícula, aunque la mayor parte de ellas son asintomáticas (cálculos silentes). Sólo en un 20% de los casos se manifiestan clínicamente.

Clínica y complicaciones

La manifestación más frecuente de las piedras, si estas se manifiestan, es el cólico biliar, que son cuadros de dolor en la región derecha del abdomen, irradiado con frecuencia al hombro o al omoplato derecho, acompañado de nauseas y vómitos. Generalmente se desencadena por la ingesta de comidas grasas.

Una vez que los cálculos biliares se han manifestado clínicamente (cólicos biliares) el riesgo de presentar síntomas recurrentes o complicaciones importantes (colecistitis, pancreatitis, y coledocolitiasis) se multiplica. Es muy raro que una piedra en la vesícula se manifieste directamente con una complicación sin haber dado antes síntomas de cálculo biliar.

Las complicaciones de los cálculos biliares son la colecistitis aguda, que es una inflamación de la vesícula tras la obstrucción completa del conducto por el que drena la bilis, y que necesitan tratamiento inmediato en el hospital; la pancreatitis aguda, que ocurre cuando un cálculo desprendido de la vesícula dificulta el drenado de los jugos pancreáticos, o la coledocolitiasis, con un aumento brusco de la bilirrubina que ocurre cuando uno de los cálculos se suelta y enclavan en el conducto que lleva la bilis al intestino (colédoco), obstruyéndolo.

Existen grupos de pacientes con mayor riesgo de presentar complicaciones, y con quienes hemos de valorar antes la posibilidad de un tratamiento quirúrgico :

  • Diabéticos
  • Pacientes con alto riesgo de cáncer vesicular (quistes biliares, enfermedad de Caroli, adenomas de vesícula, vesícula de porcelana…)
  • Anemia falciforme
  • Esferocitosis hereditaria
  • Bypass gástrico

Diagnóstico y tratamiento

Ante un cuadro de molestias abdominales compatibles con cálculos biliares es importante que el médico confirme la existencia de piedras (lo que generalmente se hace por ecografía) y que descarte que haya otros problemas causantes de los síntomas.

En los pacientes con cólicos biliares siempre está recomendado el tratamiento quirúrgico, optándose alternativamente por tratamientos médicos cuando la situación del paciente hace difícil la cirugía. La cirugía de extirpación de vesícula se llama colecistectomía

La colecistectomía puede hacerse por cirugía abierta o por cirugía laparoscópica. La cirugía laparoscópica de vesícula ha demostrado ser igual de efectiva pero produciendo menos molestias a los pacientes, disminuyendo la necesidad de ingreso y mejorando los resultados estéticos.

Tiende a usar instrumental e incisiones de abordaje cada vez de menor tamaño, con el objetivo de ser cada vez menos traumática para el enfermo y de minimizar las cicatrices postoperatorias.

La colecistectomía profiláctica (extirpar la vesícula cuando presenta piedras, aunque no estén dando síntomas en ese momento) no parece ofrecer muchos beneficios, por lo que en pacientes asintomáticos no está indicado extirpar la vesícula.

Una posible excepción serían los pacientes con un mayor riesgo de cáncer de vesícula o con mayor riesgo de complicaciones, en quienes se puede valorar la cirugía o aprovechar otra cirugía abdominal para extirpar la vesícula.

En los pacientes con síntomas vesiculares y alto riesgo quirúrgico puede probarse tratamiento médico, con ácidos biliares o con litotricia. Aunque la tasa de éxitos es alta, es muy frecuente la recurrencia.

Colecistectomía laparoscópica

La colecistectomía laparoscópica (extirpación de la vesícula biliar por laparoscopia) es la técnica de elección para el tratamiento de los cálculos biliares, y está indicada en el tratamiento de diversas enfermedades de vesícula, como las colecistitis acalculosas, los pólipos de vesícula o la vesícula de porcelana.

La colecistectomía laparoscópica permite tratar los problemas de vesícula con menos molestias para el enfermo, mejores resultados estéticos y estancias en el hospital más cortas que la cirugía de vesícula tradicional.

La operación es sencilla. Se realiza bajo anestesia general y, en manos de un equipo quirúrgico experto, apenas dura 30 minutos.

Se realiza habitualmente como cirugía mayor ambulatoria y el paciente no precisa hacer noche en el hospital. Tras la cirugía no necesita ningún tipo de dieta y puede incorporarse a su vida habitual en 2-3 días.

La cirugía laparoscópia puede complicarse, muy ocasionalmente, con daño en la vía biliar, en el intestino o en los vasos regionales, y en un momento dado puede ser necesario cambiar a una cirugía abierta si el cirujano encuentra algún hallazgo en la laparoscopia que exija una palpación u observación directa.

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