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Cancer de Prostata

Clínica CEMTRO se vuelca con el Cáncer de Próstata

Con motivo del Día Mundial del cáncer de próstata, que se celebra este domingo 11 de junio, la Clínica CEMTRO ha recopilado los principales avances del último año en relación a la detección, el diagnóstico y tratamiento de esta enfermedad. Los especialistas han seleccionado los aspectos más destacables que la población debería conocer en base a los estudios y publicaciones más recientes, así como por su propia experiencia. El hospital madrileño continúa de esta forma con la campaña de información sobre el cáncer de próstata que difundió el pasado año, para concienciar a la sociedad sobre una enfermedad que supone la segunda causa de muerte por cáncer en los hombres.

El cáncer de próstata es una enfermedad importante que será diagnosticado en 1 de cada 9 varones a lo largo de su vida. Sin embargo, su agresividad varía mucho dependiendo de la edad del paciente y del tipo de cáncer, pudiendo en algunos casos ser muy poco agresivo y no precisar tratamiento. “Es importante que la población sepa que el cáncer de próstata no es siempre una enfermedad agresiva.

En los últimos años se está recomendando en algunos casos de muy buen pronóstico la vigilancia expectante, observar la evolución del tumor sin tratarlo: «los resultados clínicos son iguales, pero es algo que asusta mucho cuando la gente tiene la idea preconcebida de que su enfermedad es muy grave” dice el Dr. Fernando Gómez Sancha, Jefe de Urología de Clínica CEMTRO.

En palabras de Gómez Sancha, “la mala información sobre el cáncer de próstata puede ser tan perjudicial como la desinformación”. Según este especialista, los pacientes deben implicarse a la hora de tomar decisiones sobre el diagnóstico y el tratamiento de su enfermedad, y necesitan una información correcta para poder hacerlo. Gómez Sancha opina que un alto porcentaje de los pacientes creen que el cáncer de próstata es siempre una enfermedad grave y una gran parte de la población desconoce que solo da síntomas en fases ya avanzadas y que se puede detectar antes de dar síntomas con un sencillo análisis de sangre.

El tratamiento del cáncer de próstata puede hacerse mediante diversos métodos (cirugía abierta, cirugía laparoscópica, cirugía laparoscópica asistida por robot, radioterapia externa, braquiterapia, tratamiento hormonal, vigilancia expectante…). La determinación del tratamiento adecuado se basa en el tipo de tumor, su agresividad, la edad del paciente, sus preferencias. Entre los tratamientos más modernos se encuentra la cirugía robótica, en la que el cirujano se ve asistido por un robot que aumenta su precisión quirúrgica. El Dr. Richard Gastón, pionero en la cirugía robótica de la próstata, afirma que “en manos experimentadas, la cirugía robótica es la más adecuada para pacientes jóvenes y para preservar la función urinaria y sexual.”

¿Test de detección precoz?

Lo mejor es valorarlo individualmente

En 2008 y 2012 la US Preventive Service Task Forces (USPSTF) emitió unas recomendaciones desaconsejando el screening con PSA para la detección precoz del cáncer de próstata. Esa recomendación se basaba en los hallazgos en algunos estudios poblacionales que hacían dudar que las técnicas de screening disminuyesen la mortalidad global de la población, teniendo en cuenta que podían producir mucha ansiedad y llevar a pruebas y tratamientos innecesarios.

Desde entonces se ha puesto de manifiesto que las técnicas de screening también son importantes para disminuir el número de tumores que llegan a presentar metástasis, no solo la mortalidad (se previenen 3 casos de metástasis de cáncer de próstata por cada 1000 hombres sometidos a screening). Además, los avances en los tests diagnósticos han disminuido la tasa de errores diagnósticos y la morbilidad asociada a la realización de pruebas diagnósticas. Esto ha hecho que la USPSTF, después de revisar toda esta evidencia científica, haya actualizado en 2017 sus recomendaciones y abogue por una valoración personalizada de cada caso para pacientes de 55 a 69 años basada en una discusión racional de pros y contras.

Mejorando la fiabilidad del diagnóstico, reduciendo las complicaciones

Respecto a lo anterior, el esquema de diagnóstico que se ha usado tradicionalmente consiste en la detección de elevaciones de PSA en la sangre, tras lo que solía indicarse la realización de una biopsia de próstata. Al ser el PSA un parámetro muy variable, esto llevaba a la realización de muchas biopsias innecesarias, una prueba que no está exenta de complicaciones. Por otro lado, al realizarse las biopsias a ciegas (se toman unas 12 muestras a ciegas de distintos puntos de la próstata), con cierta frecuencia se fallaba a la hora de localizar el tumor y de evidenciar su verdadera agresividad.

En el diagnóstico del cáncer de próstata cada vez está habiendo más evidencia de que el uso de la resonancia magnética, que permite visualizar anomalías morfológicas de la próstata con gran fiabilidad, permite decidir la realización o no de una biopsia y disminuye el número de biopsias innecesarias que se realizan. Por otro lado, la realización de biopsias guiadas por un mapeo prostático mediante fusión de imágenes de ecografía y resonancia, una técnica en la que Clínica CEMTRO es pionera, permite diagnosticar con más fiabilidad los tumores más agresivos.

Como ejemplo de esto, un estudio publicado en la revista Lancet en enero de 2017 mostraba que usando la resonancia magnética se evitaron un 27% de las biopsias (una prueba con una alta tasa de complicaciones). Además, usando el mapeo prostático se diagnosticaron un 18% más de tumores agresivos que con las técnicas convencionales.

No hay que tratar todos los tumores que se diagnostican

En el campo del tratamiento, se siguen sumando pruebas de que la vigilancia activa es una modalidad válida para abordar los tumores de menor agresividad (seguimiento cercano del tumor sin realizar un tratamiento radical) y se ha publicado en octubre un estudio en el New England en el que se realizó un seguimiento a diez años de pacientes tratados con radioterapia, prostatectomía o vigilancia activa. En él se veía que la mortalidad era muy similar en cualquiera de las tres modalidades, aunque la incidencia de metástasis podía ser mayor en el grupo de vigilancia activa.
El uso de la biopsia mediante mapeo prostático permitiría gradar mejor los tumores y ayudaría a decidir qué pacientes tienen menor grado de agresividad y son, por tanto, candidatos a una terapia menos agresiva.

Se puede operar aunque el cáncer ya esté localmente extendido

La opción de tratamiento habitual, cuando el tumor se había extendido localmente fuera de la próstata, era la radioterapia sin cirugía. En los últimos estudios se está poniendo en evidencia que el tratamiento multimodal, en el que a la radioterapia se añade la resección del tumor, puede aumentar la supervivencia en pacientes que ya tenían extensión local y ganglionar al inicio del tratamiento. Así se desprende de una revisión publicada en marzo de 2016 en Future Oncology.

¿Operar de modo tradicional o operar asistidos con robot?

Se va creando nueva evidencia que señala las ventajas de la cirugía robótica respecto a la laparoscopia tradicional. Un meta-análisis recientemente publicado en Investigative and Clinical Urology demuestra que la cirugía robótica disminuye la tasa de recidiva bioquímica y los riesgos de complicaciones quirúrgicas, incontinencia e impotencia, aunque se cree que estos resultados dependen en gran medida de la habilidad del cirujano que realiza la operación, como ha puesto de manifiesto una reciente publicación en el Journal of Endourology.

La inhibición agresiva de la testosterona mejora el pronóstico en el cáncer metastásico

El cáncer de próstata, incluso cuando presenta metástasis y se considera incurable, tiene una alta tasa de supervivencia comparado con otro tipo de tumores. Las investigaciones demuestran que disminuir el nivel de testosterona es crucial, y así lo pone de manifiesto una revisión sistemática publicada este año en la Revista de la Asociación Canadiense de Urología. Esta semana se ha presentado en el congreso anual de la ASCO (American Society of Clinical Oncology) los resultados de un estudio clínico que demuestra que el tratamiento antiandrógeno combinado (terapias de privación androgénica junto a inhibidores de la síntesis de andrógenos) desde el momento del diagnóstico mejora la supervivencia respecto al tratamiento estándar.

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